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Viaje apostólico del Papa a Génova. En el Ilva: “No hay que temer a los empresarios sino a los especuladores”

Viaje apostólico del Papa a Génova. En el Ilva: “No hay que temer a los empresarios sino a los especuladores”
junio 10
09:16 2017
El Papa habla delante de los obreros y dirigentes la empresa siderúrgica

(ZENIT).- Poco después de la llegada al aeropuerto Cristoforo Colombo de Génova, donde el papa Francisco fue recibido el sábado 27 por el cardenal Angelo Bagnasco, arzobispo de la ciudad y por las autoridades civiles locales, se trasladó a la cercana empresa siderúrgica ILVA, donde llegó poco minutos después de las 8:30. Allí entró en un auto eléctrico y saludó a los varios miles de trabajadores que le esperaban y manifestaban con saludos calurosos.

Con un “Buon giorno a tutti“, el Papa inició sus palabras, interrumpido por un coro de “¡Francesco!”. Señaló con una cierta emoción: “Es la primera vez que estoy en Génova y tan cerca del puerto que me recuerda de dónde salió mi papá” hacia Argentina. Y concluyó este pensamiento con un “¡Gracias!”.

Estas preguntas sobre el mundo del trabajo, “quise pensarlas bien para responderlas bien”, dijo a la platea de trabajadores y empresarios, porque “hoy el trabajo está en riesgo, es un mundo en el que el trabajo no se considera con la debida dignidad que tiene y que da”.

“Hago una premisa: el mundo de trabajo es una prioridad humana” (aplausos) y por lo tanto es una prioridad cristiana, nuestra y también del Papa”, porque en el primer mandato, Dios  le dijo a Adán: ‘Trabaja la tierra y domínala’”. Y recordó que Jesús fue un trabajador.

Elogió las palabras que le dirigió un empresario a su llegada y la creatividad y la pasión por la propia empresa: “El empresario es una figura elemental de una buena economía”, “son necesarios buenos empresarios” con “vuestra capacidad de crear” y es importante que sepan “reconocer la virtud de los trabajadores y trabajadoras”.

Y “los trabajadores tienen que hacer el bien el trabajo, porque debe ser bien hecho”. A veces se piensa, indicó el Papa, “que el trabajador lo hace porque es pagado”, y “este es un error, porque se trabaja también por dignidad y por honor”. Señaló además que el buen empresario “conoce a sus obreros porque trabaja a su lado”.

El Papa describió que “el buen empresario es antes de todo un buen trabajador”, que  “comparte las fatigas del trabajo” y se esfuerza “para resolver problemas”. Y “si tiene que licenciar a alguien debe ser una decisión dolorosa”. Ningún buen empresario quiere licenciar a su gente, dijo, y “quien piensa en resolver el problema de su empresa licenciando gente no es un buen empresario, es un comerciante” que “hoy vende a su gente y mañana venderá su propia dignidad”.

“El empresario no va confundido con el especulador, son dos tipos diversos” aseguró e Pontífice. “El especulador es una figura similar a la que Jesús llama mercenario“, pues no aprecia a su empresa o a los trabajadores, solo “los ve como un medio para lucrar”.

“Licenciar, cerrar, desplazar una empresa no le crean problemas” al especulador, “porque usa y devora personas y medios”. Así, la economía pasa a ser “sin rostros” y “se vuelve una economía despiadada”. Francisco aseguró: “No hay que temer a los empresarios, porque hay tantos que son buenos, hay temer a los especuladores”. Aunque muchas veces “lamentablemente el sistema político favorece a los especuladores y no a los empresarios”.

Así, “las reglas pensadas para los deshonestos –indicó el Papa– acaban por penalizar a los honestos”. Aseguró que “hay tantos empresarios que aman a su empresa y a sus trabajadores”. Y concluyó con una advertencia: “Empresarios y trabajadores, estén atentos con los especuladores y con las reglas que favorecen a los especuladores y dejan a la gente sin trabajo”.

Sergio Mora

‘Trabajo para todos, no subsidios, porque el trabajo da dignidad’


Los trabajadores del ILVA escuchan al Papa

Respuesta a la segunda pregunta en la metalúrgica italiana de la ciudad portuaria
Cuando a una persona le indican que o acepta un trabajo mal pagado o tanto hay otros que lo aceptarán, el trabajo se transforma de ‘rescate’ social en ‘chantaje’.

El santo padre Francisco usó así un juego con estas dos palabras en italiano (riscatto – ricatto), al responder este sábado, a la segunda pregunta de los trabajadores de la metalúrgica ILVA, en su viaje apostólico a Génova.

“Es verdad  –dijo a quien le hizo la pregunta– que la falta de trabajo es peor que la falta de rédito, para poder vivir. El trabajo es también esto, pero es mucho más. Trabajando nos volvemos más personas, nuestra humanidad florece, los jóvenes se vuelven adultos solamente trabajando. La doctrina social de la Iglesia siempre ha visto el trabajo humano como participación en la creación”.

“En la tierra hay pocas alegrías como la que se siente trabajando, como hay pocos dolores más grandes que cuando el trabajo oprime, humilla, asesina. El trabajo puede hacer mucho mal, porque puede hacer mucho bien” aseguró.

“Los hombres y las mujeres se nutren con el trabajo y el trabajo los llena de dignidad”. Cuando se trabaja mal, todo el pacto social, la democracia entra en crisis, aseguró.

Hay que mirar con responsabilidad a las transformaciones tecnológicas, pero no resignarse a la ideología que toma pie, en la que imagina un mundo en el que la mitad o solamente dos tercios trabajan y el resto es mantenido por un subsidio social. Tiene que ser claro que el objetivo necesario no es obtener un rédito para todos sino trabajo para todos. Porque sin trabajo para todos no hay dignidad para todos”.

El trabajo de mañana será quizás muy diverso, pero deberá ser trabajo, no pensiones, no jubilaciones. Se va en pensión a la edad justa, es un acto de justicia. Pero es contra la dignidad de las personas mandarlas en pensión y mandarlas a los 35, 40 años, darle un subsidio y arréglate. Puedo comer, sí; puedo mantener a mi familia, sí; ¿tengo dignidad?, no

Sergio Mora

La empresa es cooperación, la competición interna es un error


Al responder a la tercera pregunta, señaló que el concepto de meritocracia es desvirtuado ideológicamente
“Los valores de trabajo están cambiando muy rápidamente, y muchos de los nuevos valores de las grandes empresas y grandes finanzas, no son valores en línea con la dimensión humana y por lo tanto con el humanismo cristiano”.

Lo subrayó el sábado 27 de mayo el papa Francisco en su encuentro con los trabajadores de la metalúrgica italiana ILVA, durante su viaje a Génova, al responder a la tercera pregunta, sobre la competición, la carrera y los aspectos económicos.

El Santo Padre puso su acento sobre la competición, asegurando que “además de ser un error antropológico y cristiano, es un error económico, porque se olvida que la empresa es antes de todo cooperación, mutua asistencia, reciprocidad”.

Precisó así que cuando una empresa crea científicamente un sistema de incentivos individuales que pone a los trabajadores en competición entre ellos, puede lograr quizás en corto término obtener alguna ventaja, pero rápidamente mina ese tejido de confianza que es el alma de toda organización, y así cuando llega una crisis la empresa de desintegra”.

Aseguró que “esta cultura de competición entre los trabajadores en una empresa es un error, una visión que va cambiada”.

Otro valor –señaló el Pontífice– “que en realidad es un anti-valor, es la tan elogiada meritocracia”. “Fascina mucho porque usa una palabra bella, ‘mérito’. Pero la instrumentaliza y usa en modo ideológico, lo que la desnaturaliza y pervierte” aseguró”.

Así, la meritocracia esta volviéndose “una legitimación ética de la desigualdad”. El nuevo capitalismo a través de la meritocracia “da una vestidura moral a la desigualdad, porque interpreta el talento no como un don, sino como un mérito”. Determinando un sistema de ventajas y desventajas cumulativas.

Otra consecuencia de la meritocracia “es el cambio de la cultura de la pobreza. El pobre es considerado un sin mérito y por lo tanto un culpable”. Y “si la pobreza es una culpa del pobre, los ricos están exonerados de hacer algo por ellos”.

El Papa señaló que “la meritocracia del Evangelio la encontramos en la parábola del Hijo Pródigo, que considera que el hermano tiene que ser un fracasado, porque se lo ha merecido, en cambio el padre considera que ningún hijo merece la bellota de los puercos”.

Sergio Mora

‘La paradoja del sin trabajo y del esclavo del trabajo’

El Papa concluye su encuentro en el ILVA

El Sucesor de Pedro concluye el encuentro rezando el Ven Espíritu Creador
Quien pierde el trabajo y no encuentra otro, siente que pierde la dignidad, como “quien debe aceptar por necesidad trabajos malos o equivocados. Hay aún trabajos malos y sin dignidad, como en el trafico ilegal de armas, en la pornografía, en el juego de azar y en esas empresas que no respetan los derechos de los trabajadores”.

Así respondió el papa Francisco a la cuarta pregunta, durante su visita pastoral a Génova, en su encuentro en la industria metalúrgica del ILVA.

Señaló que “es malo el trabajo” de quien es pagado mucho “para que su trabajo no tenga horarios o limites” indicó el Papa.

“Una paradoja de nuestra sociedad es la presencia de una creciente cuota de personas que querrían trabajar y no logran, y otros que trabajan demasiado y no logran trabajar menos porque fueron comprados por las empresas”, dijo.

“El trabajo en cambio se vuelve hermano cuando a su lado está el tiempo del ‘no trabajo’, el tiempo de la fiesta. Los esclavos no tienen tiempo libre”, aseveró.

Y que “en las familias en donde hay desocupados no es nunca realmente domingo y las fiestas son tristes porque falta el trabajo del lunes”. Porque “para celebrar las fiestas es necesario poder celebrar el trabajo”, dos cosas que “van juntas”, dijo.

Señaló además que “el consumo es un ídolo de nuestro tiempo”, con sus “grandes negocios abiertos día y noche”, de “puro consumo o sea de puro placer”. Esto también, aseguró, malogra el trabajo en nuestra sociedad. Reiteró que el trabajo “es fatiga” y que “una sociedad hedonista que quiere solamente el consumo no entiende el trabajo”.

Subrayó así que “los ídolos no trabajan” y si no se reencuentra “una cultura que estima la fatiga y el sudor, no encontraremos una nueva relación de trabajo y seguiremos soñando en el consumo como puro placer”. Además, porque el trabajo está en el centro del pacto social.

Y aseguró que “si confundimos el trabajo con el consumo perderemos sus palabras hermanas, como “dignidad, respeto, honor y libertad”.

Hacia el final del encuentro el Santo Padre le indicó a los trabajadores, que “el trabajo está cerca de la oración, y de las oraciones que se rezan antes, durante y después del mismo”. Y que en la eucaristía se habla del ‘fruto del trabajo del hombre’.

El Papa quiso terminar este diálogo “con una oración antigua” El ‘Ven Espíritu Santo…” que es, dijo, también una oración del trabajo y para el trabajo: “Ven Espíritu Santo…”.

El Pontífice después del amén dijo ‘gracias’, el público aplaudió calurosamente y dio su bendición final.

Sergio Mora

Génova, el Papa en la catedral: Encuentro a 360º con el clero y religiosas

El Papa en la catedral de Génova

Respondiendo a cuatro preguntas, el Pontífice aborda una gran cantidad de temas
El papa Francisco tuvo en la catedral de Génova un encuentro de casi dos horas con los obispos, el clero, los seminaristas y religiosos y religiosas de la Región eclesiástica Liguria. Presentes también algunos representantes de otras confesiones.

“Hermanos y hermanas les invito a rezar juntos por nuestros hermanos egipcios que fueron asesinados porque no quisieron renegar a su fe. Junto a ellos, a sus obispos, a mi hermano Tawadros, les invito a rezar en silencio y después un Ave María”.

El Santo Padre respondió a cuatro preguntas, tocando muchos temas, entre ellos el de la vida apurada, “mirando siempre el reloj”, sin escuchar debidamente al prójimo, “ese no es un modo pastoral, Jesús no hacía así”, dijo.

Invitó también a “temer una vida estática” e indicó que cuando está todo demasiado organizado, hay algo que no va… En cambio indico que es necesario “pasar con el Señor un tiempo más”. Una vida tan estructurada “no es una vida cristiana”. Ese párroco “podrá ser un buen empresario”, pero “ese no es un estilo cristiano”.

Invitó también a estar abiertos a la sorpresa de Dios y no “perder la alegría del encuentro”. Recordó que Jesús estuvo siempre en camino y señaló la necesidad de ser una Iglesia en salida. Que incluso los que iban como eremitas del desierto, iban para luchar.

Invitó a rezar pero no como papagallo, sino para encontrar al Señor. “Quédate quieto, déjate mirar por el Señor”, y con la gente lo mismo.

Recordó cuando Jesús preguntó quién le había tocado, en medio a una multitud. “Dejarse cansar por la gente, no defender demasiado la propia tranquilidad. Voy al confesionario: hay una cola, pero tenía pensado salir…”.

“Otro signo de que no se va por el buen camino, es cuando el sacerdote habla demasiado de sí”, recordó el Papa. “Ese no es un hombre de encuentro, al máximo es un hombre del espejo”, dijo. En cambio el cura que lleva una vida de encuentro con el Señor, en la oración y con la gente hasta el final del  día acaba ‘arrasado’, san Luis Orione decía, ‘como un trapo’”.¿Me dejo cansar por la gente? Este era Jesús.

Siempre respondiendo les invitó a “perder tiempo en las reuniones”, y que “cuando no hay fraternidad sacerdotal hay traición, se traiciona al hermano, se lo vende”. Porque “Cuanto más estamos cerrados en nuestros intereses, tanto más criticamos a los otros”.

Por ello aseguró que aconseja a los formadores: si un seminarista parece bueno, “pero es un chismoso, si no se corrige échenlo”, porque será una hipoteca para la fraternidad presbiterial.

El Santo Padre en sus respuestas habló también de la diocesanidad: “que nos salva de la abstracción”, porque “la diócesis es aquella parte del pueblo de Dios que tiene un rostro”, con los carismas relacionados a la vida de esa diócesis. Así como la disponibilidad de ir donde es más necesario.

Sobre la falta de vocaciones recordó que es una crisis transversal, que toca a todos, también a las vocaciones matrimoniales. Reconoció entretanto que la baja natalidad no favorece el crecimiento de las vocaciones, pero rechazó la idea de involucrar personas de situaciones sociales adversas proponiendo una idea de carrera y señaló algunos casos fracasados que conoció en esa línea.

“Si queremos tener consagrados y consagradas, sacerdotes, tenemos que dar testimonio de que somos felices. Y que terminamos nuestra vida felices de la decisión que Jesús ha hecho con nosotros”. Un joven se pregunta: “¿quiero ser como ellos?”.

Del buen ejemplo que vale más que las palabras, incluso narró varios hechos relacionados a su vida de pastor, como el de una monjita coreana que llegó a Buenos Aires, que no hablaba español, pero que todos los ancianos a quienes asistía quedaban entusiasmados ‘por lo que decía’.

“¡Gracias, por lo que hacen, mil gracias!, concluyó  por “vuestra vida consagrada, por vuestra vida presbiterial”.

El Papa a los jóvenes: una vida no como ‘turistas’ sino como ‘misioneros’

El Papa con los jóvenes en el Santuario de la Virgen de la Guardia

En el santuario de Nuestra Señora de la Guardia, les indica del riesgo de ‘misionar’ con una actitud de ‘cátaros’
El papa francisco llegó hacia las 12:30, al santuario de Nuestra Señora de la Guardia, centro de devoción de la región portuaria, para tener un encuentro con los jóvenes.

El Santo Padre llegó en medio de las manifestaciones de alegría de los jóvenes y una vez entrado en el santuario, les invito a rezar a la Virgen de la Guardia, “en silencio a decirle cada uno lo que siente en el corazón. Ella es nuestra mamá, la madre de Jesús, nuestra madre. Cada uno en silencio le diga lo que siente en el corazón”, dijo.

Después rezó una breve oración: “Ho Virgen gloriosa y bendita, Madre de Dios María Santísima, nosotros nos confiamos a tu guardia potente y amorosa. Escucha nuestras confiada oración, socórrenos en todas nuestras necesidad y líbranos de todos los peligros, sobre todo del de caer en pecado, amén”. Respondió entonces a las preguntas que le hicieron varios jóvenes.

Iniciando con un “Buon giorno”… Sobre el tema de hacer misión, les habló de la alegría del Evangelio, “alegría, que no es lo mismo que divertirse, es alegría pero no superficial, porque nace del corazón”.

“Nos alegramos cuando las cosas van bien, esto es bueno”, pero hay otra cosa en nuestra vida “ser misioneros nos lleva a mirar, con ojos nuevos, la ciudad, la vida, nuestra familia y lo que nos rodea”. Porque la experiencia misionera “nos abre los ojos y el corazón”. Así dejamos de ser ‘turistas de la vida’, para volvernos hombres y mujeres que aman, o que están comprometidos con la vida”.

El turista hace selfies de todo y no sabe mirar. Una cosas es mirar la fotografía después en casa y otra es observar la realidad. Porque existe el riesgo de “mirar la vida con la mirada de turistas”, con superficialidad.

Así les exhortó: “Pasen a una actitud de jóvenes que tiene un compromiso serio con la vida”, porque si no miramos el corazón de los otros, acabamos por no verlos. Y “si la hipocresía en los adultos es fea, en los jóvenes es un suicidio”, indicó. Sin olvidar que los misioneros antes son ‘misionados’ por Jesús.

La misión ayuda a no ser cátaros, nos purifica de pensar que hay una Iglesia de los puros y de los impuros. Todos somos pecadores y necesitamos el anuncio de Cristo, Y cuando misiono si no entiendo que las enseñanzas valen también para mí, corro este riesgo.

El Papa a los jóvenes: ‘Hagan misión, pero por favor no adjetiven a las personas’

El Papa en Génova con los jóvenes

El Pontífice les recuerda que para ayudar a quien sufre adicciones, es necesario entender que en ellos vive Jesús
Sobre cómo ayudar a los jóvenes con problemas de droga y otros, el Papa señaló que es posible queriéndolos, con amor, amándolos. “Tener un corazón capaz de amar y ayudarlos a amar”. En este sentido les confió que le gusta preguntar a la gente en el confesionario, si da limosna, si toca la mano del pobre, y si los mira en los ojos.

“Amar es la capacidad de apretar una mano sucia, de mirar en los ojos en situación de degrado y decir; para mí tu eres Jesús”, y si no logras esto mejor quedarse en casa a rezar que ir a hacer misión.

¿Por qué tengo que amar a estas personas, víctimas de droga, alcohol, violencia, del maligno? “Hay que ser testarudo en la confianza. En cada una de estas personas hay una imagen de Dios que ha sido maltratada, pisoteada, una historia de dolor y heridas que no pedemos ignorar”. Y añadió: “Esta es la locura de la fe, la locura de la cruz, del anuncio del Evangelio. “Esto significa aprender a mirar con los ojos de Jesús”.

El Pontífice contó que una vez visitando una cárcel en Argentina, había uno que tenía en su cuenta más de 50 asesinatos. Y pensó, ¿tú eres Jesús?  “Lo dijo el Evangelio”, “es necesaria esta locura de la cruz”.

Alguno quizás está en pecado mortal, lejos, pero “Jesús está allí esperándome”. Así “voy sabiendo que toco, veo, y escucho a Jesús que está en el corazón de cada uno de aquellos a quienes voy a ayudar”. Señaló que si no fuera porque el Señor me tomó de su mano también nosotros podríamos ser drogadictos. “Por favor no adjetiven a las personas”, exhortó. Voy a llevar un mensaje a gente “con nombre, no con adjetivos”. Porque “los adjetivos los pondrá Dios en el día del Juicio”.

Génova el Papa a los jóvenes: ‘Nuevas tecnologías, no coman todo lo que les sirven en el plato’

Como Cristobal Colón: navegadores, horizontes y coraje
Ustedes tienen la oportunidad de conocer todo con las nuevas tecnologías, pero estas técnicas de información nos hacen caer muchas veces en una trampa, porque a veces en cambio de informarnos nos saturan y cuando uno se satura el horizonte se acerca y se acerca y uno tiende delante un muro perdiendo la capacidad del horizonte.

Lo indicó el papa Francisco este sábado en Génova, al dirigirse a los jóvenes que le aguardaban en el Santuario de Nuestra Señora de la Guardia y a quienes respondió cuatro preguntas.

“Tengan cuidado, miren siempre aquello que les venden, que les venden en los medios.” Y les invitó: “Contemplación, capacidad de contemplar el horizonte y tener juicios propios”.

“No coman todo lo que le sirven en el plato. Esto es un desafío que nos debe llevar a la oración y decir a Señor: te pido un favor, no dejes de desafiarme, desafíos de horizonte que piden coraje. Tú eres genovés? Navegador, horizontes y coraje…”.

Les invitó delante de todas las cosas que suceden en el mundo a interrogarse: ¿Esto es normal o no es normal, los desplazamientos, los migrantes, que el Mediterráneo sea un cementerio? Si no es normal tengo que involucrarme para que esto no suceda. ¿Es normal cerrarle las puertas a quien necesita?

“Porque es Jesús quien nos siembra estas preguntas”, dijo. “Y esto es hermoso”, añadió. “Yo hoy parto y dejo esta semilla, o como se dice en mi tierra les tiro en guante en la cara, ustedes verán”. Y concluyó con una oración: “Señor Jesús por favor hoy no dejes de desafiarme, de importunarme un poco y dame el coraje para poder responder”.

El Papa en el hospital pediátrico Gaslini: “¿Por qué sufren los niños? y solo miro al crucifijo”


El Papa deja una frase en el libro de los visitantes

El Santo Padre les anticipó que les llevaría ‘la caricia de Jesús’
El papa Francisco en su visita a la ciudad de Génova estuvo en el hospital pediátrico “Giannina Gaslini”, para saludar a los niños hospitalizados en este centro de salud.

En mi visita en Génova no podía faltar una etapa en este hospital, porque “el sufrimiento de los niños es seguramente el más difícil de aceptar” dijo el Papa en sus palabras después de haber ido a saludar a los niños. “Entonces el Señor me llama a estar, aunque brevemente, junto a estos jóvenes y sus papás en este hospital”.

Y aseguró que “tantas veces me pregunto y me vuelvo a preguntar: ¿por qué sufren los niños? y no encuentro explicación, solo miro al crucifijo y me detengo allí”.

Agradeció a todos los que se ocupan de los pequeños y a los frailes capuchinos, indicando que “ellos necesitan de sus gestos de amistar, de vuestra comprensión y del afecto paterno y materno”.

El Pontífice narró que este hospital nació como un acto de amor del senador Gaslini, despojándose de sus muchos bienes, en recuerdo del fallecimiento de su hija Giannina, volviéndose un símbolo de solidaridad, dijo Y que en sus estatutos indicó como base y guía la fe católica. “Sabemos que la fe opera a través de la caridad y sin esta está muerta”, aseguró.

E invitó: Realicen vuestra obra pensando el samaritano del evangelio, atentos a las necesidades de los pequeños pacientes, inquinándose ternura sobre su fragilidad y viendo en ellos al Señor”. Porque “quien sirve a los enfermos con amor sirve a Jesús que nos abre el reino de los cielos”.

Francisco en la misa: rezar, llevar y estar en el mundo con el Señor

La Misa en el puerto de Génova

Al concluir su visita invita a “ejercitar la fuerza suave de la oración con la que se pueden también detener las guerras y obtener la paz”
Con una misa presidida por el santo padre Francisco en una explanada de la costa de Génova, ante unas 80 mil personas  concluyó la visita apostólica de 12 horas en la ciudad portuaria.

Vistiendo paramentos crema con los bordes dorados y endosando el palio, el Santo Padre se dirigió a los varios miles de personas allí reunidos en esta zona del puerto.

El altar puesto en el centro de una construcción de fondo blanco, enarbolaba una hermosa cruz de madera y plata, como de plata era el altar.

“Recordemos de echar cada día el ancla en Cristo”, dijo el Papa en su homilía, “Jesús es nuestro abogado” debemos llevarle las situaciones y las dificultades”. Invitó a rezar para llevar todo a Dios, a confiarle el mundo, porque “la oración es intercesión, non es tranquilidad, es caridad”. Invitó así a ponerse en juego para interceder “los unos por los otros”, sin cansarnos porque “es nuestra primera responsabilidad”; “es nuestra primera misión”.

No gritar con más fuerza según la lógica de este mundo. Dijo, sino “ejercitar la fuerza suave de la oración con la que se pueden también detener las guerras y obtener la paz”.

“El Señor envía a los suyos a anunciarlo con la fuerza del Espíritu”. El Señor nos quiere en salida, libres de la tentación de contentarnos cuando estamos bien. “Nuestra identidad es ir en el mundo con el Señor”. “Pongámonos en juego, con coraje, sabiendo que hay más alegría en dar que en recibir”, dijo. Y concluyó exhortando: “Que el Señor sea el coraje de nuestro caminar”.

Sergio Mora

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Cholo Hurtado

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