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El Viaje del Papa a Suecia es «un hito en el camino de la reconciliación», sostiene el Cardenal Parolín

El Viaje del Papa a Suecia es «un hito en el camino de la reconciliación», sostiene el Cardenal Parolín
noviembre 13
11:13 2016
Según el secretario de Estado vaticano, el diálogo católico – luterano puede convertirse en un antídoto a la imperante cultura del individualismo

 

(ZENIT – Ciudad del Vaticani).- La visita del papa Francisco a Suecia representa un momento histórico, en la medida en la que, los centenarios precedentes de la Reforma luterana, “fueron siempre conmemorados de forma polémica, en un espíritu de debate y quizá se puede hablar también de hostilidad”, mientras que esta vez “se puede hablar realmente de un hito en el camino de reconciliación y de búsqueda común de la unidad entre las Iglesias y las comunidades eclesiales”.

Así lo ha indicado en una entrevista a Radio Vaticana, el cardenal secretario de Estado, Pietro Parolin, subrayando de forma particular la coincidencia del inminente viaje pontificio con los 50 años del diálogo católico-luterano, iniciado “a partir del Concilio Vaticano II”.

Uno de los puntos más importantes de este diálogo, recuerda Parolin, ha sido “la firma, en 1999, de la Declaración común sobre la Doctrina de la Justificación, uno de los puntos que había estado en el origen y que se había convertido precisamente en el centro de la polémica”.

Por lo tanto, añade Parolin, “hay que agradecer al Señor por haber llegado a este momento que es el fruto del camino que se está llevando adelante desde hace tiempo y pedirle que nos ayude, también a través de este momento de conmemoración común, a proseguir en el camino del diálogo y de la búsqueda de la unidad de la Iglesia”.

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Uno de los momentos importantes de la visita pastoral, subraya Parolin, será la firma de una acuerdo entre la sección del servicio para el mundo de la Federación luterana mundial y Caritas Internationalis: un signo de cómo la reconciliación que católicos y luteranos están persiguiendo,  “debe traducirse en un encuentro” y “en una actitud de amor compasivo en lo relacionado con muchas personas que sufren por diferentes causas en el mundo”. Son en particular “los jóvenes” los que están “llamados en primera personas a asumir este desafío”, añadió.

Identificando “la solidaridad en lo relacionado con los últimos y la defensa y la tutela de la casa común”, como dos de los objetivos que reúnen a las dos iglesias, el cardenal subraya que el diálogo ecuménico, a través de la “superación del plegarse en sí mismo que después está en el origen de tantos conflictos” lleva a estar “unidos en la esperanza”.

Por lo tanto, “católicos y luteranos están llamados a testimoniar juntos, en nombre de la fe común en Jesús Salvador,  toda la belleza, todo el esplendor y toda la alegría de la fe, que tienen y que testimonian”.

Señalando que la “elección ecuménica es una elección irreversible” y, a pesar de las dificultades, debe “ir adelante con valentía”, el secretario de Estado observa cuánto la pequeña comunidad católica sueca “se está enriqueciendo de muchos componentes” y “pueden trabajar juntos con la comunidad luterana precisamente para el testimonio cristiano”.

Francisco parte rumbo a Suecia

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El vuelo del Airbus A321-4000 que lleva al papa Francisco a Suecia partió el 31 de octubre a las 8:20 de la mañana desde el aeropuerto internacional Leonardo da Vinci.

El viaje prevé una visita de dos días a dos ciudades suecas, Lund y Malmö, y tiene como finalidad recordar los 500 años de la Reforma, ruptura que aún hoy permanece a pesar de algunos importantes pasos que se han dado hacia la unidad.

La aeronave de Alitalia recorrerá 1.524 kilómetros y llegará a las 11 horas al aeropuerto situado a 28 kilómetros de la ciudad de Malmö-Sturup y a 26 kilómetros de la otra ciudad que visitará, Lund.

Antes de iniciar el vuelo, en el aeropuerto, saludó al Papa el gerente general de la compañía italiana, Cramer Ball. En el avión, acompañan al Papa los periodistas, dos pilotos y seis asistentes de vuelo.

El Papa a los periodistas: El viaje a Suecia es “muy importante para el ecumenismo”

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En el avión señaló que el trabajo de la prensa es importante para que se entienda bien esta visita
El avión que lleva a bordo al papa Francisco ha aterrizado a la hora prevista en el aeropuerto internacional de Malmö, en Suecia, en una mañana gris otoñal. Le esperaban al pie de la escalera el primer ministro de Suecia, Stefan Lofven y la ministra de la cultura, Alice Bah Kuhnke.

La delegación pontificia estaba compuesta entre otros del cardenal secretario de estado, Pietro Parolin, y por el sustituto de los Asuntos generales de la Secretaría de Estado, Mons. Angelo Becciu. Después del recibimiento oficial en el que la banda interpretó los himnos del Vaticano y de Suecia, el Santo Padre se reúne privadamente con el primer ministro en una sala del aeropuerto, antes de transferirse a la residencia de Igelösa, ubicada a 40 kilómetros de Malmö.

Como es habitual, el Santo Padre ha saludado brevemente a los periodistas que viajaban con él en el avión. De este modo –informan los medios presentes en el vuelo– el Papa, refiriéndose a las polémicas de los días pasados sobre su decisión de ir a Suecia para el V centenario de la Reforma protestante les dijo: “Es un viaje importante porque es un viaje muy eclesial en el campo del ecumenismo. Vuestro trabajo ayudará mucho para hacer que la gente lo entienda debidamente”.

Sergio Mora

En la catedral de Lund el Papa invita a superar “controversias y malentendidos” con los luteranos

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Oración ecuménica con los luteranos en la catedral de Lund
(Foto: Osservatore © Romano)

El Santo Padre señala que “tenemos una nueva oportunidad para acoger un camino común”
El papa Francisco, en la catedral luterana de Lund, en Suecia, ha asegurado este lunes por la tarde que Dios “nos mira”, y su mirada de amor “nos anima a purificar nuestro pasado” y a “trabajar en el presente para hacer realidad ese futuro de unidad que tanto anhela”. También nosotros –ha aseverado– debemos mirar con amor y honestidad a nuestro pasado y reconocer el error y pedir perdón: “solamente Dios es el juez”.

El Santo Padre ha celebrado la oración ecuménica con ocasión del 500º aniversario de la Reforma. Tras reunirse en privado en el aeropuerto con el primer ministro, ha visitado también a la familia real en la palacio Kungshuset.  De esta forma, el primer evento público ha sido este encuentro en la catedral.  El reverendo Martin Junge, secretario general de la Federación Luterana Mundial, ha indicado en su discurso que “el bautismo es anuncio profético de sanación y de unidad en medio de nuestro mundo herido, convirtiéndose así en un don de esperanza en medio de una humanidad que añora vivir en paz con justicia y en diversidad reconciliada”.

El Santo Padre ha iniciado la oración pidiendo, hablando en español, que el Señor nos prepare para dar testimonio y servicio común en el mundo y las intervenciones se sucedieron intercaladas por el canto del coro. Y pidió al Espíritu Santo “que nos conceda un nuevo inicio”. La ceremonia incluyó un abrazo de paz. El cardenal Kurt Koch por su parte ha señalado que en el encuentro hay sentimientos de alegría por los pasos dados y dolor por lo sucedido. Que Luteranos y católicos se concentraron en lo que los separaba y no a lo que los unía.

El Papa, en su discurso, ha invitado hoy a reconocer con “honestidad y amor” que nuestra división “se alejaba de la intuición originaria del pueblo de Dios” y ha sido “perpetuada históricamente por hombres de poder de este mundo más que por la voluntad del pueblo fiel”. Un pueblo que “siempre y en todo lugar” necesita estar guiado con seguridad y ternura por su Buen Pastor. Sin embargo, el Pontífice ha indicado que había una voluntad sincera por ambas partes de “profesar y defender la verdadera fe”. Al mismo tiempo, ha aseverado que “somos conscientes que nos hemos encerrado en nosotros mismos por temor o prejuicios a la fe que los demás profesan con un acento y un lenguaje diferente”.

Por otro lado, ha afirmado que en este encuentro de oración, “queremos manifestar nuestro deseo común de permanecer unidos a Él para tener vida”, tal y como pidió Jesús “permaneced en mí, y yo en vosotros”. También es un momento –ha precisado el Papa– para dar gracias a Dios por el esfuerzo de tantos hermanos, de diferentes comunidades eclesiales, que no se resignaron a la división, sino que mantuvieron viva la esperanza de la reconciliación entre todos los que creen en el único Señor.

Tal y como ha explicado Francisco, católicos y luteranos han empezado a caminar juntos por el camino de la reconciliación. Ahora, en el contexto de la conmemoración común de la Reforma de 1517, “tenemos una nueva oportunidad para acoger un camino común”, que ha ido conformándose durante los últimos 50 años en el diálogo ecuménico entre la Federación Luterana Mundial y la Iglesia Católica.

Al respecto, el Pontífice ha asegurado que “no podemos resignarnos a la división y al distanciamiento que la separación ha producido entre nosotros”. Y asimismo ha reconocido que “tenemos la oportunidad de reparar un momento crucial de nuestra historia”, superando “controversias y malentendidos” que a menudo “han impedido que nos comprendiéramos unos a otros”.

El Santo Padre ha recordado a los presentes que Dios es el dueño de la viña, “que con amor inmenso la cuida y poda para que dé más fruto”. Por eso, ha pedido dejarse “conmover por la mirada de Dios”, que lo único que desea es que “permanezcamos como sarmientos vivos unidos a su Hijo Jesús”.

Jesús es quien “nos sostiene y nos anima a buscar los modos para que la unidad sea una realidad cada vez más evidente”. Sin duda –ha señalado Francisco– la separación ha sido una fuente inmensa de sufrimientos e incomprensiones. Pero también ha llevado a caer sinceramente en la cuenta de que “sin Él no podemos hacer nada, dándonos la posibilidad de entender mejor algunos aspectos de nuestra fe”.

Por otro lado, el Santo Padre ha reconocido con gratitud que la Reforma “ha contribuido a dar mayor centralidad a la Sagrada Escritura en la vida de la Iglesia”. A través de la escucha común de la Palabra de Dios en las Escrituras, el diálogo entre la Iglesia Católica y la Federación Luterana Mundial, del que celebramos el 50 aniversario, ha dado pasos importantes.

El Pontífice ha asegurado que la experiencia espiritual de Martín Lutero “nos interpela y nos recuerda que no podemos hacer nada sin Dios”. La doctrina de la justificación –ha observado– expresa la esencia de la existencia humana delante de Dios.

Además, ha recordado que el mundo está esperando de los cristianos un “testimonio creíble de la misericordia en la medida en que el perdón, la renovación y reconciliación sean una experiencia cotidiana entre nosotros”. Juntos –ha añadido– podemos anunciar y manifestar de manera concreta y con alegría la misericordia de Dios, defendiendo y sirviendo la dignidad de cada persona. Sin este servicio al mundo y en el mundo, la fe cristiana es incompleta.

Rocío Lancho García

Texto completo del papa Francisco en la oración ecuménica en Suecia, en la catedral luterana de Lund
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El Papa en la catedral de Lund
(Foto: Osservatore © Romano)

En el primer acto público del papa Francisco en su viaje de dos días a Suecia que inició e lunes 31 de octubre, en la catedral de Lund, después de la oración ecuménica pronunció las siguientes palabras:

«Permaneced en mí, y yo en vosotros» (Jn 15,4). Estas palabras, pronunciadas por Jesús en el contexto de la Última Cena, nos permiten asomarnos al corazón de Cristo poco antes de su entrega definitiva en la cruz. Podemos sentir sus latidos de amor por nosotros y su deseo de unidad para todos los que creen en él. Nos dice que él es la vid verdadera y nosotros los sarmientos; y que, como él está unido al Padre, así nosotros debemos estar unidos a él, si queremos dar fruto.

En este encuentro de oración, aquí en Lund, queremos manifestar nuestro deseo común de permanecer unidos a él para tener vida. Le pedimos: «Señor, ayúdanos con tu gracia a estar más unidos a ti para dar juntos un testimonio más eficaz de fe, esperanza y caridad». Es también un momento para dar gracias a Dios por el esfuerzo de tantos hermanos nuestros, de diferentes comunidades eclesiales, que no se resignaron a la división, sino que mantuvieron viva la esperanza de la reconciliación entre todos los que creen en el único Señor.

Católicos y luteranos hemos empezado a caminar juntos por el camino de la reconciliación. Ahora, en el contexto de la conmemoración común de la Reforma de 1517, tenemos una nueva oportunidad para acoger un camino común, que ha ido conformándose durante los últimos 50 años en el diálogo ecuménico entre la Federación Luterana Mundial y la Iglesia Católica. No podemos resignarnos a la división y al distanciamiento que la separación ha producido entre nosotros. Tenemos la oportunidad de reparar un momento crucial de nuestra historia, superando controversias y malentendidos que a menudo han impedido que nos comprendiéramos unos a otros.

Jesús nos dice que el Padre es el dueño de la vid (cf. v. 1), que la cuida y la poda para que dé más fruto (cf. v. 2). El Padre se preocupa constantemente de nuestra relación con Jesús, para ver si estamos verdaderamente unidos a él (cf. v. 4). Nos mira, y su mirada de amor nos anima a purificar nuestro pasado y a trabajar en el presente para hacer realidad ese futuro de unidad que tanto anhela.

También nosotros debemos mirar con amor y honestidad a nuestro pasado y reconocer el error y pedir perdón: solamente Dios es el juez. Se tiene que reconocer con la misma honestidad y amor que nuestra división se alejaba de la intuición originaria del pueblo de Dios, que anhela naturalmente estar unido, y ha sido perpetuada históricamente por hombres de poder de este mundo más que por la voluntad del pueblo fiel, que siempre y en todo lugar necesita estar guiado con seguridad y ternura por su Buen Pastor.

Sin embargo, había una voluntad sincera por ambas partes de profesar y defender la verdadera fe, pero también somos conscientes que nos hemos encerrado en nosotros mismos por temor o prejuicios a la fe que los demás profesan con un acento y un lenguaje diferente. El Papa Juan Pablo II decía: «No podemos dejarnos guiar por el deseo de erigirnos en jueces de la historia, sino únicamente por el de comprender mejor los acontecimientos y llegar a ser portadores de la verdad» (Mensaje al cardenal Johannes Willebrands, Presidente del Secretariado para la Unidad de los cristianos, 31 octubre 1983).

Dios es el dueño de la viña, que con amor inmenso la cuida y protege; dejémonos conmover por la mirada de Dios; lo único que desea es que permanezcamos como sarmientos vivos unidos a su Hijo Jesús. Con esta nueva mirada al pasado no pretendemos realizar una inviable corrección de lo que pasó, sino «contar esa historia de manera diferente» (COMISIÓN LUTERANO- CATÓLICO ROMANA SOBRE LA UNIDAD, Del conflicto a la comunión, 17 junio 2013, 16).

Jesús nos recuerda: «Sin mí no podéis hacer nada» (Jn 15,5). Él es quien nos sostiene y nos anima a buscar los modos para que la unidad sea una realidad cada vez más evidente. Sin duda la separación ha sido una fuente inmensa de sufrimientos e incomprensiones; pero también nos ha llevado a caer sinceramente en la cuenta de que sin él no podemos hacer nada, dándonos la posibilidad de entender mejor algunos aspectos de nuestra fe.

Con gratitud reconocemos que la Reforma ha contribuido a dar mayor centralidad a la Sagrada Escritura en la vida de la Iglesia. A través de la escucha común de la Palabra de Dios en las Escrituras, el diálogo entre la Iglesia Católica y la Federación Luterana Mundial, del que celebramos el 50 aniversario, ha dado pasos importantes. Pidamos al Señor que su Palabra nos mantenga unidos, porque ella es fuente de alimento y vida; sin su inspiración no podemos hacer nada.

La experiencia espiritual de Martín Lutero nos interpela y nos recuerda que no podemos hacer nada sin Dios. «¿Cómo puedo tener un Dios misericordioso?». Esta es la pregunta que perseguía constantemente a Lutero. En efecto, la cuestión de la justa relación con Dios es la cuestión decisiva de la vida. Como se sabe, Lutero encontró a ese Dios misericordioso en la Buena Nueva de Jesucristo encarnado, muerto y resucitado. C

on el concepto de «sólo por la gracia divina», se nos recuerda que Dios tiene siempre la iniciativa y que precede cualquier respuesta humana, al mismo tiempo que busca suscitar esa respuesta. La doctrina de la justificación, por tanto, expresa la esencia de la existencia humana delante de Dios.

Jesús intercede por nosotros como mediador ante el Padre, y le pide por la unidad de sus discípulos «para que el mundo crea» (Jn 17,21). Esto es lo que nos conforta, y nos mueve a unirnos a Jesús para pedirlo con insistencia: «Danos el don de la unidad para que el mundo crea en el poder de tu misericordia».

Este es el testimonio que el mundo está esperando de nosotros. Los cristianos seremos testimonio creíble de la misericordia en la medida en que el perdón, la renovación y reconciliación sean una experiencia cotidiana entre nosotros. Juntos podemos anunciar y manifestar de manera concreta y con alegría la misericordia de Dios, defendiendo y sirviendo la dignidad de cada persona. Sin este servicio al mundo y en el mundo, la fe cristiana es incompleta.

Luteranos y católicos rezamos juntos en esta Catedral y somos conscientes de que sin Dios no podemos hacer nada; pedimos su auxilio para que seamos miembros vivos unidos a él, siempre necesitados de su gracia para poder llevar juntos su Palabra al mundo, que está necesitado de su ternura y su misericordia.

Declaración conjunta católico-luterana

(ZENIT –  Roma).- Con motivo de la visita del Santo Padre Franciso a Suecia con motivo de los 500 años de la Reforma protestante, al concluir la ceremonia en la catedral de Lund que se realizó este lunes 31 de octubre por la tarde, en la que exponentes protestantes y católicos expusieron el deseo de unidad y lamentaron errores del pasado, y en el que el Papa pidió al Espíritu Santo que conceda un nuevo inicio a las relaciones entre luteranos y católicos, se firmó la siguiente 

DECLARACIÓN CONJUNTA
Con ocasión de la Conmemoración conjunta Católico – Luterana de la Reforma

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Lunes, 31 de octubre de 2016

«Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí» (Jn 15,4).

Con corazones agradecidos
Con esta Declaración Conjunta, expresamos gratitud gozosa a Dios por este momento de oración en común en la Catedral de Lund, cuando comenzamos el año en el que se conmemora el quinientos aniversario de la Reforma. Los cincuenta años de constante y fructuoso diálogo ecuménico entre Católicos y Luteranos nos ha ayudado a superar muchas diferencias, y ha hecho más profunda nuestra mutua comprensión y confianza. Al mismo tiempo, nos hemos acercado más unos a otros a través del servicio al prójimo, a menudo en circunstancias de sufrimiento y persecución. A través del diálogo y el testimonio compartido, ya no somos extraños. Más bien, hemos aprendido que lo que nos une es más de lo que nos divide.

Pasar del conflicto a la comunión
Aunque estamos agradecidos profundamente por los dones espirituales y teológicos recibidos a través de la Reforma, también reconocemos y lamentamos ante Cristo que Luteranos y Católicos hayamos dañado la unidad vivible de la Iglesia. Las diferencias teológicas estuvieron acompañadas por el prejuicio y por los conflictos, y la religión fue instrumentalizada con fines políticos. Nuestra fe común en Jesucristo y nuestro bautismo nos pide una conversión permanente, para que dejemos atrás los desacuerdos históricos y los conflictos que obstruyen el ministerio de la reconciliación. Aunque el pasado no puede ser cambiado, lo que se recuerda y cómo se recuerda, puede ser trasformado. Rezamos por la curación de nuestras heridas y de la memoria, que nublan nuestra visión recíproca. Rechazamos de manera enérgica todo odio y violencia, pasada y presente, especialmente la cometida en nombre de la religión. Hoy, escuchamos el mandamiento de Dios de dejar de lado cualquier conflicto. Reconocemos que somos liberados por gracia para caminar hacia la comunión, a la que Dios nos llama constantemente.

Nuestro compromiso para un testimonio común
A medida que avanzamos en esos episodios de la historia que nos pesan, nos comprometemos a testimoniar juntos la gracia misericordiosa de Dios, hecha visible en Cristo crucificado y resucitado. Conscientes de que el modo en que nos relacionamos unos con otros da forma a nuestro testimonio del Evangelio, nos comprometemos a seguir creciendo en la comunión fundada en el Bautismo, mientras intentamos quitar los obstáculos restantes que nos impiden alcanzar la plena unidad. Cristo desea que seamos uno, para que el mundo crea (cf. Jn 17,21).

Muchos miembros de nuestras comunidades anhelan recibir la Eucaristía en una mesa, como expresión concreta de la unidad plena. Sentimos el dolor de los que comparten su vida entera, pero no pueden compartir la presencia redentora de Dios en la mesa de la Eucaristía. Reconocemos nuestra conjunta responsabilidad pastoral para responder al hambre y sed espiritual de nuestro pueblo con el fin de ser uno en Cristo. Anhelamos que sea sanada esta herida en el Cuerpo de Cristo. Este es el propósito de nuestros esfuerzos ecuménicos, que deseamos que progresen, también con la renovación de nuestro compromiso en el diálogo teológico.

Pedimos a Dios que Católicos y Luteranos sean capaces de testimoniar juntos el Evangelio de Jesucristo, invitando a la humanidad a escuchar y recibir la buena noticia de la acción redentora de Dios. Pedimos a Dios inspiración, impulso y fortaleza para que podamos seguir juntos en el servicio, defendiendo los derechos humanos y la dignidad, especialmente la de los pobres, trabajando por la justicia y rechazando toda forma de violencia. Dios nos convoca para estar cerca de todos los que anhelan dignidad, justicia, paz y reconciliación. Hoy, en particular, elevamos nuestras voces para que termine la violencia y el radicalismo, que afecta a muchos países y comunidades, y a innumerables hermanos y hermanas en Cristo. Nosotros, Luteranos y Católicos, instamos a trabajar conjuntamente para acoger al extranjero, para socorrer las necesidades de los que son forzados a huir a causa de la guerra y la persecución, y para defender los derechos de los refugiados y de los que buscan asilo.

Hoy más que nunca, comprendemos que nuestro servicio conjunto en este mundo debe extenderse a la creación de Dios, que sufre explotación y los efectos de la codicia insaciable. Reconocemos el derecho de las generaciones futuras a gozar de lo creado por Dios con todo su potencial y belleza. Rogamos por un cambio de corazón y mente que conduzca a una actitud amorosa y responsable en el cuidado de la creación.

Uno en Cristo
En esta ocasión propicia, manifestamos nuestra gratitud a nuestros hermanos y hermanas, representantes de las diferentes Comunidades y Asociaciones Cristianas Mundiales, que están presentes y quienes se unen a nosotros en oración. Al comprometernos de nuevo a pasar del conflicto a la comunión, lo hacemos como parte del único Cuerpo de Cristo, en el que estamos incorporados por el Bautismo. Invitamos a nuestros interlocutores ecuménicos para que nos recuerden nuestros compromisos y para animarnos. Les pedimos que sigan rezando por nosotros, que caminen con nosotros, que nos sostengan viviendo los compromisos de oración que manifestamos hoy.

Exhortación a los Católicos y Luteranos del mundo entero
Exhortamos a todas las comunidades y parroquias Luteranas y Católicas a que sean valientes, creativas, alegres y que tengan esperanza en su compromiso para continuar el gran itinerario que tenemos ante nosotros. En vez de los conflictos del pasado, el don de Dios de la unidad entre nosotros guiará la cooperación y hará más profunda nuestra solidaridad. Nosotros, Católicos y Luteranos, acercándonos en la fe a Cristo, rezando juntos, escuchándonos unos a otros, y viviendo el amor de Cristo en nuestras relaciones, nos abrimos al poder de Dios Trino. Fundados en Cristo y dando testimonio de él, renovamos nuestra determinación para ser fieles heraldos del amor infinito de Dios para toda la humanidad.

Francisco en la Arena de Malmo: para los cristianos “es una prioridad salir al encuentro de los marginados”

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El papa en la Arena de Malmo
(Foto: Osservatore © Romano)

El Papa en el estadio de Malmö recuerda que el diálogo “ha permitido profundizar la comprensión recíproca”, “generar mutua confianza” y “el deseo de caminar hacia la comunión plena”
La unidad entre los cristianos es una prioridad, porque “reconocemos que entre nosotros es mucho más lo que nos une que lo que nos separa”. Así lo ha recordado el papa Francisco en el encuentro ecuménico celebrado este lunes por la tarde en el estadio de Malmö, con ocasión de su viaje a Suecia para conmemorar los 500 años de la Reforma. El Santo Padre llegó al la Arena de Malmö a 28 km de Lund, en un autobús pequeño junto con los dirigentes luteranos. Allí en la Arena de Malmo, la presencia de los inmigrantes latinoamericanos se hizo oír con coros y aplausos.

Así, el Papa ha precisado que el camino emprendido para lograr la unidad es “ya un gran don que Dios nos regala”, y gracias a su ayuda “estamos hoy aquí reunidos, luteranos y católicos, en espíritu de comunión, para dirigir nuestra mirada al único Señor, Jesucristo”. De este modo, ha observado que el diálogo “ha permitido profundizar la comprensión recíproca”, “generar mutua confianza” y “confirmar el deseo de caminar hacia la comunión plena”.

Tal y como ha señalado, uno de los frutos de este diálogo es la colaboración entre distintas organizaciones de la Federación Luterana Mundial y de la Iglesia Católica. Gracias a este nuevo clima de entendimiento, Caritas Internationalis y Lutheran World Federation World Service han firmado una declaración común de acuerdos, con el fin de “desarrollar y consolidar una cultura de colaboración para la promoción de la dignidad humana y de la justicia social”. Por eso el Papa ha querido saludar cordialmente a los miembros de ambas organizaciones que, en un mundo fragmentado por guerras y conflictos, “han sido y son un ejemplo luminoso de entrega y servicio al prójimo”.

Antes del discurso del Santo Padre se escucharon varios testimonios, sobre “cómo en medio de tantos desafíos entregan la vida día a día para construir un mundo que responda cada vez más a los designios de Dios”.
Y haciendo referencia a uno de los testimonios sobre la creación, el Pontífice ha compartido su “consternación por los abusos que dañan nuestro planeta, nuestra casa común”, y que “generan graves consecuencias también sobre el clima”.

Asimismo ha subrayado que “los mayores impactos recaen a menudo sobre las personas más vulnerables y con menos recursos”, y “son forzadas a emigrar para salvarse de los efectos de los cambios climáticos”. Por eso Francisco ha recordado que “nuestro estilo de vida”, “nuestros comportamientos” deben ser coherentes con nuestra fe. Estamos llamados a cultivar –ha añadido– una armonía con nosotros mismos y con los demás, pero también con Dios y con la obra de sus manos.

Monseñor Héctor Fabio habló del trabajo conjunto que católicos y luteranos realizan en Colombia. Es una buena noticia –ha precisado el Santo Padre– saber que los cristianos se unen para dar vida a procesos comunitarios y sociales de interés común. Asimismo, ha pedido una oración especial “por esa tierra maravillosa” para que, con la colaboración de todos, se pueda llegar finalmente a la paz, tan deseada y necesaria para una digna convivencia humana.

Otro de los testimonios una señora africana, Margarite, hizo referencia al trabajo que desarrollaba en favor de los niños víctimas de tantas atrocidades y el compromiso con la paz. Es algo admirable y, a su vez, “un llamado a tomar en serio innumerables situaciones de vulnerabilidad que sufren tantas personas indefensas, aquellas que no tienen voz”, ha asegurado el Papa. Lo que tú consideras como una misión –ha dicho el Santo Padre a la mujer que dio su testimonio– ha sido una semilla que ha generado abundantes frutos, y hoy gracias a esta semilla, miles de niños pueden estudiar, crecer y recuperar la salud. Así, le ha dado las gracias le exhortó  que “incluso en el exilio”, siga comunicando un mensaje de paz.

Finalmente, hablando a Rose, que ha testimoniado cómo “sacar provecho al talento que Dios le ha dado a través del deporte”, el Santo Padre ha recordado que “todos pueden descubrir esa condición maravillosa de ser hijos de Dios y el privilegio de ser queridos y amados por Él”.

El Santo Padre ha aprovechado para agradecer a todos los Gobiernos que “asisten a los refugiados, a los desplazados y a los que solicitan asilo”, porque todas las acciones en favor de estas personas que tienen necesidad de protección representan “un gran gesto de solidaridad y de reconocimiento de su dignidad.” De este modo ha asegurado que para los cristianos, “es una prioridad salir al encuentro de los desechados y marginados de nuestro mundo”, y “hacer palpable la ternura y el amor misericordioso de Dios, que no descarta a nadie, sino que a todos acoge”.

Francisco ha hecho también referencia a Alepo, “ciudad extenuada por la guerra, donde se desprecia y se pisotean incluso los derechos más fundamentales”. Así, ha observado que las noticias refieren cotidianamente “el inefable sufrimiento causado por el conflicto sirio, que dura ya más de cinco años”. Por eso ha reconocido que en medio de tanta devastación, “es verdaderamente heroico que permanezcan allí hombres y mujeres para prestar asistencia material y espiritual a quien tiene necesidad”.

Y así, ha indicado que es admirable también que el obispo Antoine, que vive en esta ciudad y después de las palabras del Papa dará su testimonio, siga “trabajando en medio de tantos peligros para contarnos la dramática situación de los sirios”. Por ello, el Santo Padre ha invitado a pedir “la gracia de la conversión de los corazones de quienes tienen la responsabilidad de los destinos de aquella región”.

Finalmente, el Pontífice ha invitado a los presentes a no dejarse “abatir por las adversidades”. Y ha exhortado para que estas historias “nos motiven” y “nos den nuevo impulso para trabajar cada vez más unidos”. Cuando volvamos a nuestras casas –ha pedido Francisco– llevemos el compromiso de realizar cada día un gesto de paz y de reconciliación, para ser testigos valientes y fieles de esperanza cristiana.

Rocío Lancho García

Entrevista. “Con Francisco el ecumenismo está recibiendo nuevos impulsos”

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Martin Lutero

Según Jens-Martin Kruse, pastor de la comunidad evangélico-luterana de Roma, el 500° aniversario de la Reforma será un evento compartido con los católicos, con las dos Iglesias cada vez más cerca

Han pasado 500 años del manifiesto de las 95 tesis de Martin Lutero en Wittenberg. En el 2017 las iglesias luterana y católica, por primera vez, celebran juntas la memoria de la Reforma y dan así un testimonio importante en el diálogo ecuménico.

Los esfuerzos de las dos partes para una exacta comprensión teológica y una mayor cooperación en las actividades sociales y caritativas han profundizado en los últimos años la confianza ecuménica recíproca hasta el punto que una celebración común de la “fiesta de Cristo” se ha hecho posible.

En esta entrevista con ZENIT, Jens-Martin Kruse, pastor de la comunidad cristiana evangélica-luterana de Roma, habla sobre el viaje del papa Francisco a Suecia y sobre la importancia del ecumenismo y las actividades de su comunidad en el ámbito de la memoria de la reforma.

Durante la rueda de prensa en el avión de regreso de Armenia, el papa Francisco respondió a una pregunta sobre la reforma. “Creo que las intenciones de Martín Lutero no eran equivocadas, era un reformador” […] ¿Le sorprendió la franqueza del papa en esta respuesta?
— Jens-Martin Kruse: El periodista Tilmann Kleinhung, que hizo al Papa esta pregunta, es miembro de nuestra comunidad, por lo tanto, este punto era particularmente importante para él. La respuesta del papa Francisco debe ser enmarcada en un ámbito más amplio. Cuando el Papa nos visitó el 15 de noviembre de 2015, realizó una predicación libre. Si se lee el texto de la predicación publicada en la página web del Vaticano, el texto que tenía preparado previamente, se ve que ya ha sido formulada una nueva comprensión de Martin Lutero. Allí decía: “Me parece también fundamental que la Iglesia católica lleve adelante con valentía la atenta y honesta re-valoración de las intenciones de la Reforma y de la figura de Martin Lutero, en el sentido de una “Ecclesia semper reformanda”, en el gran camino trazado por los Concilio, como también de hombres y mujeres, animados por la luz y la fuerza del Espíritu Santo. El reciente documento de la Comisión luterana-católica por la unidad, […], ha afrontado y realizado esta reflexión de forma prometedora”.

Esto demuestra que, ya hace un año, la mirada del papa Francisco estaba dirigida a la memoria de la Reforma. Su declaración es muy importante porque designa Lutero como reformador de una Iglesia que atraviesa una grave crisis. Es evidente que el papa Francisco está dando importantes impulsos a ambas iglesias, para que recuerden juntos a Martin Lutero, para reconocerlo como un maestro en común y para testimoniar el Evangelio juntos.

¿Se puede decir que el ecumenismo está recibiendo una bocanada de aire fresco y ha emprendido el vuelo?
— Jens-Martin Kruse: Es verdad y las condiciones externas han cambiado con el actual pontificado. Con el papa Francisco el ecumenismo ha recibido nuevos impulsos. Es evidente que el Papa no ahorra esfuerzos para acercarse a los otros; no espera, actúa él primero. Creo que puedo definirlo como el Papa más activo en el ecumenismo, especialmente si se mira al pasado. En 2008, cuando el EKF (Iglesia evangélica alemana) anunció el decenio luterano la situación inicialmente fue difícil. Luego se sucedieron eventos muy felices, tanto en la Iglesia evangélica con el obispo de Bedford-Strohm y en la católica con el cardenal Marx, ambos en gran sintonía, circunstancias que favorecen también la organización de la “fiesta de Cristo” juntos.

¿Por qué se ha elegido la denominación “fiesta de Cristo”?
— Jens-Martin Kruse: El obispo de Bedford-Strohm llama “fiesta de Cristo” la memoria de la reforma, desde el momento en el que Lutero se ha autoproclamado reformador, no fundador de la Iglesia y Cristo construye el centro de nuestra fe en común. Con esto, nuestro obispo ha formulado una idea ecuménicamente colegiable, así como demuestran las numerosas iniciativas ecuménicas que han surgido desde entonces y que testimonian la fe cristiana.

¿Qué significa “unidad”?
— Jens-Martin Kruse: La unidad se hace visible y tangible en las celebraciones comunes de culto. Los servicios de la Iglesia y de los encuentro son parte del ecumenismo espiritual, como sucederá en la fiesta de la Exaltación, prevista el 11 de marzo de 2017. En el ecumenismo vivido, por tanto en las obras sociales y caritativas, ya vivimos hoy la unidad. Con su viaje a la isla de Lesbos, el papa Francisco nos ha demostrado que podemos intensificar todavía esta obra. Ayudar a la gente en la necesidad significar dar testimonio de la caridad y la misericordia. Como consecuencia, el 31 de octubre, el programa se divide en una oración común y en el ecumenismo de la caridad, es decir en los servicios sociales y caritativos, en el estadio de Malmö. Al final, ambas iglesias firmarán una declaración, la cual reforzará también su experiencia y la sensación de ser una cosa sola.

¿Qué pueden hacer las dos iglesias, para no diluir esta sensación positiva?
— Jens-Martin Kruse: Actualmente estamos experimentando un viento cálido a nuestras espaldas, que nos da la valentía de ir adelante. El 1 de noviembre, la memoria de la reforma se convertirá en una realidad histórica, que será de gran ayuda para el ecumenismo. Es importante afrontar los problemas, como por ejemplo, los matrimonios mixtos, y comprometerse en el ecumenismo. El 2017 nos dará la posibilidad para reflexionar. No existe un solo motivo de resignación. Estamos viviendo un momento particular, que no se podía pensar hace años.

El viaje del papa Francisco en Georgia y  Azerbaiyán fue un paso importante en el diálogo ecuménico con la iglesia ortodoxa. ¿Usted cómo valora la obra del Papa?
— Jens-Martin Kruse: El papa Francisco prosigue su camino con sabiduría, no fuerza y no abandona a nadie. Deja espacio libre a los proyectos comunes que representan un paso decisivo para conocerse y para la aproximación mutua. En el proceso ecuménico ayuda siempre la oración común para encontrar el fortalecimiento a nivel espiritual con la voluntad del Espíritu Santo. Por eso, el 31 de octubre es un evento históricamente importante. Es el evento canónico de la suscripción común de la justificación, sucedida en 1999, un hito de dimensión histórico y mundial. Nuestra memoria de la Reforma en común es un signo de reconciliación en un mundo marcado por las guerras y la violencia.

¿Qué experiencia hará su comunidad el 31 de octubre?
— Jens-Martin Kruse: Nuestra comunidad iniciará la memoria de la Reforma el 30 de octubre con una misa ecuménica, en la que el cardenal Marx será nuestro invitado y abrirá el año de la Reforma en Roma. Ese gesto es un símbolo particular que muestra la importancia de Roma para el ecumenismo y el contexto ampliado del ecumenismo. El clima general es muy alentador y alegre; el cardenal Marx subrayará esto con su presencia el 30 de octubre.

Para nuestra comunidad el 2017 es importante bajo dos aspectos porque llegamos tanto a la memoria de 500 años de la Reforma, como al jubileo de los 200 años de la comunidad. Están previstos 75 eventos en total. El momento culminante será en la celebración de un día sobre la Reforma, que ha sido organizado para el 18 de enero del 2017, con documentos del Vaticano, como, por ejemplo, la bula de la excomunión de Martin Lutero.  Ese día, nos reuniremos con el papa Francisco durante la audiencia general. En Roma es posible vivir en una comunidad rica de un ecumenismo audaz e innovador con la realidad de un papa como Francisco.

Britta Dörre

Misa en el estadio Swedbank: Nos necesitamos unos a otros para hacernos santos

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Esta mañana el Papa Francisco celebró la santa misa en el estadio Swedbank, a unos 3 kilómetros de Malmö, que tiene capacidad para acoger a unas 18.000 personas. En su homilía, el Santo Padre subrayó que la santidad no se manifiesta en grandes obras, sino  en el vivir día a día las exigencias del bautismo y recordó, en la solemnidad de Todos los Santos a dos santas suecas: santa María Elisabeth Hesselblad, recientemente canonizada, y santa Brígida, Brigitta Vadstena, copatrona de Europa; ambas –dijo- rezaron y trabajaron para estrechar lazos de unidad y comunión entre los cristianos. Después refiriéndose a una de las bienaventuranzas, que son el perfil del cristiano, destacó la relativa a la mansedumbre que “logra que dejemos de lado todo aquello que nos divide y enfrenta”.

Sigue el texto completo de la homilía pronunciada por el Santo Padre

“Con toda la Iglesia celebramos hoy la solemnidad de Todos los Santos. Recordamos así, no sólo a aquellos que han sido proclamados santos a lo largo de la historia, sino también a tantos hermanos nuestros que han vivido su vida cristiana en la plenitud de la fe y del amor, en medio de una existencia sencilla y oculta. Seguramente, entre ellos hay muchos de nuestros familiares, amigos y conocidos.

Celebramos, por tanto, la fiesta de la santidad. Esa santidad que, tal vez, no se manifiesta en grandes obras o en sucesos extraordinarios, sino la que sabe vivir fielmente y día a día las exigencias del bautismo. Una santidad hecha de amor a Dios y a los hermanos. Amor fiel hasta el olvido de sí mismo y la entrega total a los demás, como la vida de esas madres y esos padres, que se sacrifican por sus familias sabiendo renunciar gustosamente, aunque no sea siempre fácil, a tantas cosas, a tantos proyectos o planes personales.

Pero si hay algo que caracteriza a los santos es que son realmente felices. Han encontrado el secreto de esa felicidad auténtica, que anida en el fondo del alma y que tiene su fuente en el amor de Dios. Por eso, a los santos se les llama bienaventurados. Las bienaventuranzas son su camino, su meta ,su hacia la patria. Las bienaventuranzas son el camino de vida que el Señor nos enseña, para que sigamos sus huellas. En el Evangelio de hoy, hemos escuchado cómo Jesús las proclamó ante una gran muchedumbre en un monte junto al lago de Galilea.

Las bienaventuranzas son el perfil de Cristo y, por tanto, lo son del cristiano. Entre todas ellas, quisiera destacar una: «Bienaventurados los mansos». Jesús dice de sí mismo: «Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón» (Mt 11,29). Este es su retrato espiritual y nos descubre la riqueza de su amor. La mansedumbre es un modo de ser y de vivir que nos acerca a Jesús y nos hace estar unidos entre nosotros; logra que dejemos de lado todo aquello que nos divide y nos enfrenta, y se busquen modos siempre nuevos para avanzar en el camino de la unidad, como hicieron hijos e hijas de esta tierra, entre ellos santa María Elisabeth Hesselblad, recientemente canonizada, y santa Brígida, Brigitta Vadstena, copatrona de Europa. Ellas rezaron y trabajaron para estrechar lazos de unidad y comunión entre los cristianos. Un signo muy elocuente es el que sea aquí, en su País, caracterizado por la convivencia entre poblaciones muy diversas, donde estemos conmemorando conjuntamente el quinto centenario de la Reforma. Los santos logran cambios gracias a la mansedumbre del corazón. Con ella comprendemos la grandeza de Dios y lo adoramos con sinceridad; y además es la actitud del que no tiene nada que perder, porque su única riqueza es Dios.

Las bienaventuranzas son de alguna manera el carné de identidad del cristiano, que lo identifica como seguidor de Jesús. Estamos llamados a ser bienaventurados, seguidores de Jesús, afrontando los dolores y angustias de nuestra época con el espíritu y el amor de Jesús. Así, podríamos señalar nuevas situaciones para vivirlas con el espíritu renovado y siempre actual: Bienaventurados los que soportan con fe los males que otros les infligen y perdonan de corazón; bienaventurados los que miran a los ojos a los descartados y marginados mostrándoles cercanía; bienaventurados los que reconocen a Dios en cada persona y luchan para que otros también lo descubran; bienaventurados los que protegen y cuidan la casa común; bienaventurados los que renuncian al propio bienestar por el bien de otros; bienaventurados los que rezan y trabajan por la plena comunión de los cristianos… Todos ellos son portadores de la misericordia y ternura de Dios, y recibirán ciertamente de él la recompensa merecida.

Queridos hermanos y hermanas, la llamada a la santidad es para todos y hay que recibirla del Señor con espíritu de fe. Los santos nos alientan con su vida e su intercesión ante Dios, y nosotros nos necesitamos unos a otros para hacernos santos. ¡Ayudarnos a hacernos santos! Juntos pidamos la gracia de acoger con alegría esta llamada y trabajar unidos para llevarla a plenitud. A nuestra Madre del cielo, Reina de todos los Santos, le encomendamos nuestras intenciones y el diálogo en busca de la plena comunión de todos los cristianos, para que seamos bendecidos en nuestros esfuerzos y alcancemos la santidad en la unidad”.

Francisco en el ángelus: Doy gracias a Dios por la oportunidad de haber venido a esta tierra

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Acabada  la santa misa, el Papa dio las gracias  al obispo de Estocolmo Anders Arborelius, a las autoridades  y a todos los que habían participado en la preparación y desarrollo de esta visita.

Después saludó cordialmente al Presidente y al Secretario General de la Federación Luterana Mundial, y al Arzobispo de la Iglesia de Suecia, así como a los miembros de las delegaciones ecuménicas y del Cuerpo Diplomático presentes en esta ocasión; “y a todos los que han deseado unirse a nosotros en esta celebración Eucarística”

“Doy gracias a Dios-dijo- por haberme dado la oportunidad de venir a esta tierra y encontrarme con ustedes, muchos de los cuales provienen de diversas partes del mundo. Como católicos formamos parte de una gran familia, sostenida por una misma comunión. Los animo a vivir su fe en la oración, en los Sacramentos y en el servicio generoso ante quien tiene necesidad y sufre. Los aliento a ser sal y luz en medio de las circunstancias que les toca vivir, con su modo de ser y actuar, al estilo de Jesús, y con gran respeto y solidaridad con los hermanos y hermanas de las otras iglesias y comunidades cristianas y con todas las personas de buena voluntad.

En nuestra vida no estamos solos, tenemos siempre el auxilio y la compañía de la Virgen María, que se nos presenta hoy como la primera entre los Santos, la primera discípula del Señor. Nos abandonamos a su protección y le presentamos nuestras penas y alegrías, nuestros temores y anhelos. Todo lo ponemos bajo su amparo, con la seguridad de que nos mira y nos cuida con amor de madre.

Queridos hermanos, les pido que no olviden rezar por mí. Yo los tengo también muy presentes en mi oración.Y ahora saludemos juntos a la Virgen con la oración del Angelus”.

Tras la bendición final, el Papa regresó a la sacristía para trasladarse poco después en automóvil al aeropuerto de Malmö desde donde, tras ser saludado por la ministra de Cultura y Democracia, Alice Bah-Kuhnke,  emprendió el regreso a Roma donde llegó alrededor de las 15.30

El Papa habla con los periodistas al regreso de su viaje apostólico

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Como ya es tradicional, el Papa en el vuelo de regreso de su XVII viaje apostólico  departió con los periodistas que le habían acompañado y, como siempre, les dio las gracias por la labor desarrollada.

La rueda de prensa tocó entre otros los temas de la acogida a los emigrantes , del ecumenismo, de su encuentro con el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, del laicismo y de la actividad del Grupo Santa Marta

Ayer, Santo Padre, -dijo la  periodista sueca Elin Swedenmark  – habló de la revolución de la ternura. Al mismo tiempo vemos que cada vez más personas procedentes de países como Siria o Irak  buscan refugio en los países europeos, pero algunos reaccionan con miedo o incluso hay personas que piensan que la llegada de estos refugiados pueda amenazar a la cultura del cristianismo en Europa ¿Cuál es su mensaje para la gente que teme que la llegada de los refugiados pueda amenazar la cultura del cristianismo en Europa? Y ¿Cuál es su mensaje para Suecia que después de una larga tradición de acogida de refugiados, ahora comienza a cerrar sus propias fronteras?

Papa Francisco:“Antes que nada, yo como argentino y sudamericano agradezco mucho a Suecia esta acogida, porque tantos argentinos, chilenos, uruguayos en el tiempo de las dictaduras militares fueron  acogidos en Suecia. Suecia tiene una larga tradición de acogida. Y no solamente recibir, sino también integrar, buscar enseguida una casa, escuela, trabajo… integrar en un pueblo. Me han dicho las estadísticas, tal vez me equivoco, no estoy seguro. ¿Cuántos habitantes tiene Suecia? ¿Nueve millones? De estos nueve millones, 850.000  serian ‘nuevos suecos’, es decir, migrantes o refugiados o sus hijos. Esto es lo primero. Segundo: Hay que  distinguir entre emigrante y refugiado. El emigrante debe ser tratado con ciertas reglas porque emigrar es un derecho, pero es un derecho muy  reglamentado. En cambio, ser refugiado es provenir de una situación de guerra, de angustia, de hambre, de una situación terrible y el estatus de refugiado necesita más atención, más trabajo. También en esto, Suecia siempre ha dado ejemplo de cómo organizar , de aprender la lengua, la cultura y también de integrar en la cultura. Sobre este aspecto de la integración de las culturas, no debemos asustarnos, porque Europa se ha formado con una continua integración de culturas, muchas culturas… Creo que el hecho que hoy en Islandia – y no lo digo como algo ofensivo, sino como curiosidad- un islandés, en el idioma islandés de hoy pueda  leer sus clásicos de mil años atrás sin dificultad, significa que es un país con poca inmigración,  con pocas oleadas, como ha tenido en cambio Europa.  Europa se ha formado con la emigración… Después ¿Qué pienso de los países que cierran sus fronteras?: Creo que en teoría no se puede cerrar el corazón a un refugiado, también se necesita la prudencia de los gobernantes; deben ser muy abiertos para recibirlos, pero también pensar en cómo poder organizarlos, porque a un refugiado no sólo se le debe recibir, hay que integrarlo. Y si un país tiene una capacidad de integración, por así decirlo, de un veinte,  que llegue hasta  allí.  Si otro tiene más, que haga más. Pero siempre con el corazón abierto: no es humano cerrar las puertas, no es humano cerrar el corazón, y a la larga esto se paga. Aquí, se paga políticamente; como también se puede pagar políticamente una imprudencia en los cálculos, en el recibir más de los que se pueden integrar. Porque, ¿cuál es el peligro cuando un refugiado o un emigrante – esto vale para ambos – no se integra? Permítanme – tal vez es un neologismo – se “ghettizza”, es decir, entra en un ghetto. Y una cultura que no se desarrolla en relación con otra cultura,  es algo peligroso. Yo creo que el peor consejero para los países que cierran sus fronteras sea el miedo, y el mejor consejero sea la prudencia. En estos días, he hablado con un funcionario del gobierno sueco, y me contaba algunas  dificultades que hay en este momento – esto en relación a la última pregunta – , dificultades, porque llegan muchas personas y no da tiempo  para encontrar acomodo,para  encontrar  escuela, casa, trabajo, aprender la lengua. La prudencia debe contar con esto. Pero no creo que si Suecia disminuye su capacidad de acogida lo haga por egoísmo o porque ha perdido esta capacidad; si hay algo de este tipo, es por esto último  que he dicho: hoy muchos miran a Suecia porque conocen su acogida, pero no hay tiempo necesario para organizarlos a todos”.

Otra periodista  de la televisión sueca, Anna Cristina Kappelin dijo: Suecia, que ha acogido este encuentro ecuménico tan importante tiene una mujer como cabeza de la Iglesia ¿ Es realista pensar en mujeres sacerdotes en la Iglesia católica en los próximos decenios? Y si no, ¿Por qué? ¿Los sacerdotes católicos tienen miedo de la competición?

Papa Francisco: “Leyendo un poco la historia de esta zona, en donde hemos estado, he visto que hubo una reina que se quedó viuda tres veces, y dije: ¡Qué mujer fuerte! Me contestaron : ‘Las mujeres suecas son muy fuertes, muy buenas, y por esto algunos hombres suecos buscan una mujer de otra nacionalidad…’No sé si es verdad.  Sobre la ordenación de las mujeres en la Iglesia Católica, la última palabra clara fue la de san Juan Pablo II. Y sigue siendo la misma. Sobre la competición, no lo sé…Si leemos bien la declaración de San Juan Pablo II, va en esta línea. Si.  Pero las mujeres pueden hacer muchas cosas mejor que los hombres. Y también en ámbito dogmático – para aclarar, y no solo dar una referencia a un documento – en la eclesiología católica existen dos dimensiones: la dimensión petrina, que es la de los apóstoles, Pedro y el colegio apostólico, que es la pastoral de  los obispos; y la dimensión mariana, que es la dimensión femenina de la Iglesia. Y esto lo he dicho más de una vez. Yo me pregunto, ¿Quién es más importante en la teología y en la mística de la Iglesia? ¿Los apóstoles o María, en el día de Pentecostés? Es María: la Iglesia es mujer. Es ‘la’ Iglesia y no ‘el’ Iglesia. La Iglesia esposa de Jesucristo. Es un misterio esponsal. Y a la luz de este misterio se entiende el porqué de estas dos dimensiones: la dimensión petrina, es decir episcopal, y la dimensión mariana, con todo aquello que es la maternidad de la Iglesia, pero en sentido profundo. No existe la Iglesia sin esta dimensión femenina, porque ella misma es femenina”.

El periodista y escritor inglés Austin Ivereigh comentó después que este otoño había sido muy rico en encuentros ecuménicos con las Iglesias tradicionales: la ortodoxa, la anglicana y ahora la luterana. Pero la mayoría de los protestantes ahora en el mundo son de tradición evangélica, pentecostal… Yo tengo entendido que en la vigilia de Pentecostés del año que viene habrá un acto en el Circo Máximo celebrando el 50 aniversario de la Renovación Carismática. Usted ha tenido muchas iniciativas – tal vez por primera vez de un Papa – en el 2014 con los líderes evangélicos. ¿Qué ha pasado con esas iniciativas y qué es lo que se espera lograr de la reunión, del encuentro del año que viene? Muchísimas gracias.

Papa Francisco: «Con esas iniciativas… Yo diría que tuve dos tipos de iniciativas. Una cuando fui a Caserta a la iglesia carismática y también en esa misma línea cuando en Turín fui a la Iglesia Valdense. Una iniciativa de reparación y de pedir perdón porque los católicos… parte, parte de la Iglesia Católica no se portó cristianamente con ellos bien. Y ahí había que pedir perdón y había que sanar una herida. La otra iniciativa fue la del diálogo, y esto ya desde Buenos Aires. En Buenos Aires, por ejemplo, hemos tenido tres encuentros en el Luna Park que tiene capacidad para 7.000 personas. Tres encuentros de fieles evangélicos y católicos en la línea de la renovación carismática, pero abierta también. Y encuentros de todo el día: predicaba un pastor, un obispo evangélico, y predicaba un sacerdote católico o un obispo católico; o dos y dos, se iban variando. En dos de esos encuentros, si no en los tres, pero en dos seguro, predicó el padre Cantalamessa, que es el predicador de la Casa Pontificia. Creo que la cosa viene ya desde papados anteriores, y desde cuando estaba en Buenos Aires, y eso nos hizo bien. Y también tuvimos dos retiros espirituales de tres días de pastores y sacerdotes conjuntos, predicados también por pastores y un sacerdote o un obispo. Y eso ayudó mucho al diálogo, a la comprensión, al acercamiento, al trabajo… sobre todo al trabajo con los más necesitados. Juntos. Y al respeto, al gran respeto. Esas son respecto a las iniciativas, que bien ya desde Buenos Aires, y esta va… Acá en Roma tuve algunas reuniones con pastores… dos o tres ya. Algunos vinieron de Estados Unidos y de acá, de Europa.

Y lo que usted menciona es la celebración que organiza el ICCRS [International Catholic Charismatic Renewal Services], la celebración de los 50 años de la Renovación Carismática, que nació ecuménica y por eso va a ser ecuménica en ese sentido, y va a ser en el Circo Máximo. Yo tengo previsto – si Dios me da vida – ir a dar una charla allí. Creo que dura dos días, pero todavía no está organizada. Sé que va a ser la vigilia de Pentecostés, y yo voy a tener una charla en algún momento. Respecto a la renovación carismática y respecto a los pentecostales: la palabra “pentecostal”, la denominación “pentecostal”, hoy día ya es equívoca, porque menciona muchas cosas, muchas asociaciones, muchas comunidades eclesiales que no son iguales, incluso son hasta opuestas. Entonces hay que precisar más. O sea, se ha universalizado tanto que resulta un término equívoco. En Brasil es típico eso, donde se proliferó bastante. La renovación carismática nace  – y uno de los primeros opositores que tuvo en Argentina es el que le está hablando – porque yo era provincial de los jesuitas en aquella época cuando empezó en Argentina un poco la cosa, y yo prohibí a los jesuitas que se metieran en eso. Y públicamente dije que cuando se iba a hacer una celebración litúrgica había que hacer una cosa litúrgica y no una escuela “do samba”. Eso lo dije. Y hoy pienso lo contrario, cuando las cosas están bien hechas.Más aún, en Buenos Aires, todos los años, una vez por año teníamos la misa en la catedral del Movimiento de Renovación Carismática, donde venían todos. O sea que yo también he sufrido un proceso de reconocer lo bueno que la Renovación ha dado a la Iglesia. Y aquí no hay que olvidar la gran figura del Cardenal Suenens, que tuvo esa visión profética y ecuménica».

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Después la periodista española  Eva Fernández, preguntó sobre el  encuentro del Papa  con el presidente de Venezuela,  ¿Qué impresión tuvo de esta reunión y cuál es su opinión sobre el inicio de las conversaciones? Muchas gracias, Santo Padre.

Papa Francisco: «Sí, el Presidente de Venezuela pidió una entrevista, un encuentro, porque venía de Oriente Medio, de Qatar, de los Emiratos y hacía escala técnica en Roma. Había solicitado una entrevista antes. Vino en 2013; después solicitó otra entrevista, pero enfermó, y no pudo venir; y pidió otra. Cuando un Presidente lo solicita, se le recibe, además, estaba en Roma por una escala. Le escuché  durante media hora, en aquella cita; le escuché, le hice  alguna pregunta y escuché su parecer. Siempre está bien escuchar todos los pareceres. Escuché su parecer.

Con referencia al segundo aspecto, el diálogo, ¡es el único camino para todos los conflictos! Para todos los conflictos. O se dialoga o se grita, pero no hay otro.  Yo, de corazón, pongo todo lo que puedo de mí persona en el diálogo y creo que se debe ir por ese camino. No sé cómo terminará, no sé, porque es muy complejo, pero la gente que está comprometida en el diálogo es gente de una estatura política importante. Zapatero, que ha sido dos veces Presidente del Gobierno de España, y Restrepo  [político colombiano, y todas las partes] han pedido a la Santa Sede que esté presente en el diálogo. Y la Santa Sede ha designado al nuncio apostólico en Argentina, el arzobispo Tscherrig, que está en la mesa del negociado. Pero el diálogo que favorece el negociado es el único camino para salir de los conflictos; no hay otro.. Si Oriente Medio hubiera hecho esto, cuántas vidas se habrían ahorrado (n.d.r. Mons. Tscherrig sustituyó en la primera reunión al arzobispo Claudio Maria Celli, nombrado acompañante del proceso.

Siguió la periodista francesa Mathilde Imberty :”Santidad, estamos regresando de Suecia, donde la secularización es muy fuerte, es un fenómeno que toca a toda Europa. En un País como Francia se estima que en los próximos años una mayoría de ciudadanos no tendrá religión. Según Ud., la secularización ¿es una fatalidad? ¿Quiénes son los responsables? ¿Los gobiernos laicos o la Iglesia que actúa con timidez?

Papa Francisco: “Fatalidad, no. No creo en la fatalidad ¿Quiénes son los responsables? No lo sabría decir… Tú [ es decir cada uno] erew el responsable. No lo sé, es un proceso… Pero antes quiero decir una cosa.  El Papa Benedicto XVI habló mucho y con mucha claridad sobre el tema. Cuando la fe se vuelve tibia  es porque como dice Usted, se debilita la Iglesia… Los tiempos más secularizados…Pero,  pensemos en Francia, por ejemplo, los tiempos de la mundanización de la Corte: los tiempos en  que los sacerdotes formaban parte de la Corte, un funcionalismo clerical…  Pero faltaba la fuerza de la evangelización, la fuerza del Evangelio. Siempre cuando hay  secularización podemos decir que se presenta alguna debilidad en la evangelización, eso es verdad… Pero también hay otro proceso, un proceso cultural, un proceso – creo que una vez hablé de esto – de la segunda forma de “incultura”, cuando el hombre recibe el mundo de Dios y para hacerlo cultura, para hacerlo crecer, para dominarlo, en un momento dado  se siente dueño de aquella cultura – pensemos al mito de la Torre de Babel – es tan dueño de aquella cultura que comienza a hacer de creador de otra cultura, propia, y ocupa el puesto de Dios creador. Y en la secularización creo que antes o después se llega al pecado contra el Dios creador. El hombre autosuficiente. No es un problema de laicidad, porque se necesita una sana laicidad, que es la autonomía de las cosas, la autonomía sana de las cosas, la autonomía sana de las ciencias, del pensamiento, de la política, se necesita una sana laicidad. No, es otra cosa, es un laicismo más bien como aquel que nos ha dejado en herencia el iluminismo. Creo que son estas dos cosas: en parte,  la autosuficiencia del hombre creador de cultura pero que va más allá de los límites y se siente Dios, y por otra,  también una debilidad  en la evangelización, que se vuelve tímida y los cristianos son tibios. Lo que nos salvaría es retomar la sana autonomía en el desarrollo de la cultura y de las ciencias, también con el sentido de la dependencia, del ser criaturas y no Dios; y además retomar la fuerza de la evangelización. Hoy yo creo que esta secularización es muy fuerte en la cultura y en ciertas culturas. Y también muy fuerte en diversas formas de mundanidad, la mundanidad espiritual. Es lo peor cuando la mundanidad espiritual entra en la Iglesia. No son palabras mías las que dire ahora diré, son del Cardenal De Lubac, uno de los grandes teólogos del Concilio [Vaticano II].  Decía que cuando la mundanidad espiritual entra en la Iglesia… es lo peor que le puede pasar, peor aún de lo que pasó en la época de los Papas corruptos. Y menciona algunas formas de corrupción de los Papas, no recuerdo bien, pero tantas. La mundanidad. Esto para mí es peligroso.  Y con el riesgo de que parezca un sermón, una homilía voy a decir que en la última cena cuando Jesús reza por todos nosotros, pide al Padre algo  para todos nosotros: no que nos  quite del mundo sino que nos defienda del mundo, de la mundanidad. Es peligrosísima, es una secularización un poco maquillada, un poco disfrazada, un poco “prêt- a-porter”, en la vida de la Iglesia. No sé si he respondido…”

Por último el alemán, Jürgen Erbacher: “Santidad, hace algunos días encontró al Santa Marta Group que se ocupa de la lucha contra la moderna esclavitud y el tráfico de seres humanos, temas creo muy sentidos por usted, no solamente como Papa, sino ya desde Buenos Aires cuando se ocupaba de estos temas. ¿Por qué? ¿Ha tenido una experiencia especial o tal vez personal?  Y también como alemán, al inicio del año de la conmemoración de la Reforma, debo preguntarle si irá al país donde hace 500 años comenzó esta reforma.    

Papa Francisco: “Comienzo con la segunda pregunta. El programa de los viajes del próximo año no está hecho. Sí, se sabe solamente, es casi seguro que iré a la India y a Bangladesh, pero aún no se ha hecho… Sobre la primera pregunta. Sí, yo desde hace tiempo, desde Buenos Aires, como sacerdote, siempre tuve esta inquietud de la carne de Cristo. El hecho de que Cristo continúa a sufrir, de Cristo que es crucificado continuamente en sus hermanos más débiles, me ha conmovido desde siempre. Como sacerdote he trabajado, pequeñas cosas, con los pobres, pero no exclusivamente con ellos, también trabajaba con los universitarios…  Luego, como obispo, en Buenos Aires hemos tenido [iniciativas], también con grupos no católicos y de no creyentes, contra el trabajo esclavo, sobre todo de los inmigrantes latinoamericanos que llegaban y llegan a  Argentina.  Les quitan el pasaporte y los esclavizan en las industrias, encerrados…  Una vez se incendió una, también con los niños de los trabajadores allí. Todos muertos porque no pudieron escapar…  De verdad esclavos, y esto me ha conmovido. La trata de las personas. También he trabajado con dos congregaciones de religiosas que trabajan con las prostitutas, las mujeres esclavas de la prostitución. No me gusta decir prostitutas: esclavas de la prostitución. Luego, una vez al año, todos estos esclavos del sistema hacían una misa en la plaza Constitución,  donde llegan los trenes  – como a la  estación Termini de Roma,-; y allí se hacía la misa con todos. A esta misa venían todas las organizaciones, las religiosas que trabajaban en esto y también los grupos de no creyentes, con los que colaborábamos. Y en Italia se trabaja igual. En Italia hay tantos grupos de voluntariado que trabajan contra toda forma de esclavitud, ya sea de trabajo como de esclavización de  las mujeres. Hace algunos meses visité una de estas organizaciones.  En Italia se trabaja bien en el campo del voluntariado. Jamás habría pensado que fuese así. El voluntariado es una de las cosas bellas que tiene Italia. Y esto es gracias a los párrocos.  El oratorio y el voluntariado son dos cosas que han nacido del celo apostólico de los párrocos italianos. No sé si le he respondido”.

Francisco concluyó dando las gracias a los corresponsales y pidiéndoles que rezasen por él.

 

 

 

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