Avenida – Edicion Digital

 Breaking News

El perdón

El perdón
noviembre 06
14:11 2013

Para hablar del perdón con propiedad, conviene aclarar mínimamente en qué consiste (y, en consecuencia, en qué no consiste), cuáles son sus condiciones, su objeto, su verdadera esencia y, también, qué podemos realmente perdonar y qué está fuera del alcance de nuestra capacidad de perdón. Para que se dé objetivamente un acto de perdón es necesario que exista una verdadera ofensa por parte de alguien, una forma de mal infligido a la persona. El objeto propio del perdón por parte del hombre es exclusivamente el mal objetivo (físico, psicológico, social, económico). El mal moral (el pecado) con que se carga el ofensor realmente sólo puede ser perdonado por Dios

Empecemos indicando qué no es el perdón tomado con propiedad. Existen fenómenos que pueden confundirse con el perdón (o, incluso, hacer de sucedáneos suyos, como lenitivos de la ofensa recibida) pero que no lo son realmente. Así, por ejemplo, la superación psicológica de los efectos negativos causados por una ofensa (por ejemplo, el enfado). A veces esto tiene lugar simplemente para evitar las molestias que las ofensas producen (la ideología del “pro bono pacis”, o la búsqueda de la propia tranquilidad, etc.) Una forma similar que puede asemejar al perdón, pero que no lo es, consiste en la indiferencia hacia el comportamiento ajeno (simplemente, no se le tiene en cuenta, se lo ignora). En estos dos casos no hay verdadero perdón simplemente porque ni siquiera existe una toma de postura ante el mal realizado por la otra persona.

Otra forma de reaccionar ante el mal realizado por otro que, al parecer, lo supera, pero sin que se dé un verdadero perdón, consiste en la “condonación”, esto es, la justificación o incluso la aprobación de la acción que merece, sin embargo, un juicio moral negativo. Aquí sí que se toma postura (la acción merecería en principio condena), pero por motivos de los más diversos, se acaba justificando y “condonando”. Esto se puede hacer por amistad o amor hacia el ofensor, o por temor, por pereza, por falta de sensibilidad moral, etcétera.

Así pues, el perdón no significa simplemente ignorar el mal, olvidarlo (dejar que el tiempo lo cure, haciéndolo prescribir), justificarlo, etc., sino una forma de real subsanación, reparación y superación del mal cometido.

Tampoco consiste el perdón en el “indulto” o la supresión de la pena merecida por el mal cometido. El indulto es un acto de tipo jurídico realizado por la autoridad competente, por el que se suprime una pena; pero quien indulta, por principio, no es el directamente ofendido, mientras que perdonar puede sólo aquel que ha sufrido la mala acción de otro o sus consecuencias. Además, el perdón puede otorgarse al margen de que haya previstas sanciones jurídicas o no para el comportamiento en cuestión (puedo perdonar a un amigo que me ha hecho una “faena”, aunque en absoluto esté aquí en juego una eventual “pena” o castigo por ella), como también es perfectamente posible un perdón real, sin que haya por ello un indulto correspondiente.

Un criminal puede pedir perdón por el mal cometido y ser perdonado por su víctima, sin que por ello sea liberado de la pena de cárcel a la que fue condenado. Aquí el criminal no pide perdón “para salir de la cárcel”, sino porque reconoce el mal objetivo que cometió. Esta consideración tiene cierta importancia para los casos frecuentes en los que se habla de la necesidad de perdonar ciertos delitos de relieve social. El perdón de las víctimas no implica la condonación de la pena, ni ésta última conlleva por sí misma ni la petición de perdón ni su otorgación. Todo esto concierne a un aspecto difícil del perdón, que es su relación con la justicia. ¿No se opone en cierto sentido el perdón a la justicia, que pide reparación? En realidad no. Pues el perdón puede no implicar necesariamente la renuncia a la reparación, que no tiene por qué ser una forma de venganza, sino sólo de restablecimiento de la justicia.

 

About Author

Cholo Hurtado

Cholo Hurtado

Related Articles

0 Comments

No Comments Yet!

There are no comments at the moment, do you want to add one?

Write a comment

Write a Comment




Perdón! Datos del tiempo no disponibles!




Data powered by

 

Libros

Mis años con el Papa Juan XXIII He vivido con un santo
El viaje de Tanaka El sueño de los Faranones 1984

 

 

CINE

septiembre 2020
L M X J V S D
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
282930  

Uso de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.
ACEPTAR

Aviso de cookies